La influencia de Dostoievski es y ha sido inmensa, desde Hermann Hesse a Marcel Proust, William Faulkner, Albert Camus, Franz Kafka, Yukio Mishima, Gabriel García Márquez... Realmente ninguno de los grandes escritores del siglo XX han sido ajenos a su obra (con algunas raras excepciones como Vladimir Nabokov, Henry James o D.H. Lawrence). El novelista americano Ernest Hemingway también citó a Dostoievski en sus libros autobiográficos como una de sus mayores influencias. Esencialmente un escritor de mitos (y a este respecto comparado a veces con Herman Melville), Dostoievski creó una obra con una inmensa vitalidad y un poder casi hipnótico caracterizado por los siguientes rasgos: escenas febriles y dramáticas donde los personajes se mueven en atmósferas escandalosas y explosivas, ocupados en apasionados diálogos socráticos “a la rusa”, la búsqueda de Dios, el Mal y el sufrimiento de los inocentes. Los personajes se pueden clasificar en diversas categorías: humildes y modestos cristianos (Príncipe Mishkin, Sonia Marmeladova, Aliosha Karamazov), nihilistas autodestructivos (Svidrigailov, Smerdiakov, Stavrogin), cínicos libertinos (Fiódor Karamazov), intelectuales rebeldes (Raskolnikov, Ivan Karamazov); además, los personajes se rigen por ideas más que por imperativos biológicos o sociales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario